MiOriente conoció el testimonio de Juan David Díaz Marín, uno de los 59 soldados que sobrevivieron al accidente del avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana que se estrelló en Puerto Leguízamo, Putumayo, dejando 69 uniformados muertos.
Juan David es soldado profesional, y es oriundo de Nariño, en la zona Páramo del Oriente antioqueño. Tiene 35 años de edad, 12 de ellos prestando servicio en el Ejército Nacional.
El día del accidente estaba terminando labores para disfrutar de un mes de licencia en su tierra natal, junto a su familia, en Nariño.
«Yo venía en el avión y gracias a Dios me salvé. Cuando se despegó se sintió un estruendo raro, yo empecé a mirar por detrás, veía los árboles cerca; yo me agaché, me aferré y me encomendé a Dios. Cuando el impacto comenzó, yo me quedé aprisionado con unas latas, no sé cómo logré salir de ahí. En la parte de atrás quedó un espacio, y vi que unos compañeros se estaban tirando; me arrastré y logré tirarme. Un compañero me cargó una parte. Ahí escuché que comenzaron a estallar granadas, escuchaba los gritos de los compañeros que no pudieron salir», narró el soldado en diálogo con MiOriente.
Producto de esas maniobras, y de las cortaduras por las latas, el militar reviste varias lesiones en brazos y piernas, y se recupera en el Hospital Militar en Bogotá.
También hablamos con su madre, doña Rubiela Marín Montoya: «Mi hijo me dice que el avión despegó normal, pero que empezó a tener un sonido raro, y que luego notaron que el avión no subía, sino que bajaba. Luego ellos pudieron salir y se tiraron de una parte muy alta; él venía en la parte de la cola del avión».
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El soldado profesional le agradeció profundamente a una mujer, habitante de Puerto Leguízamo, que lo trasladó desde la zona del accidente hasta el hospital local en una motocicleta. También le agradeció a un compañero que lo cargó varios metros y lo ayudó a salir de la zona del incendio y el humo del avión.
Con contundencia reafirma que quiere seguir en el Ejército Nacional.
«Hay que seguir porque hay que ser consciente [de] que estas cosas pasan, es una tragedia que lo marca a uno de por vida, pero no he pensado en retirarme. Yo me metí al Ejército con una ilusión para sacar a la familia adelante», dijo.
En Colombia y en Antioquia están rigiendo tres días de duelo, izando las banderas a media asta, en honor a los soldados y policías fallecidos.
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