Mientras el país enfrenta retos crecientes por la presión sobre sus ecosistemas, Masbosques concluyó 2025 con resultados que reflejan un modelo de conservación sustentado en la participación de las comunidades rurales, el uso de información verificable y el fortalecimiento de alianzas territoriales.
Durante el año, la organización acompañó iniciativas ambientales en diversas regiones, logrando la conservación de amplias áreas naturales mediante esquemas de incentivos y procesos de restauración ecológica que contribuyen a la protección del agua, la biodiversidad y la estabilidad de los territorios.
Uno de los ejes centrales del trabajo adelantado por Masbosques ha sido ubicar a las comunidades en el corazón de las decisiones ambientales. Familias campesinas e indígenas consolidaron procesos de gobernanza local, logrando que los recursos derivados de proyectos climáticos, incentivos y mecanismos de conservación llegaran directamente a los territorios, fortaleciendo la autonomía y la confianza.
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Un avance significativo se registró en la Amazonía colombiana, donde la alianza técnica con Soluciones Proambiente permitió acompañar la conservación de amplias áreas de bosque tropical y la recuperación de zonas degradadas. En departamentos como Guainía, Guaviare y Vaupés, miles de familias y decenas de comunidades indígenas participaron en proyectos que integraron conservación, bienestar y fortalecimiento organizativo.
El fortalecimiento de herramientas de monitoreo y registro permitió consolidar mecanismos de trazabilidad ambiental que respaldan la toma de decisiones y aportan transparencia frente a recursos climáticos. Masbosques integró tecnología, georreferenciación y verificación de campo, reduciendo riesgos de desinformación y fortaleciendo la confianza institucional.
La Ciencia Participativa también tuvo un papel destacado. En territorios como Río Verde de los Henao (Sonsón, Antioquia), las familias realizaron identificación de especies y monitoreo de biodiversidad, combinando conocimiento ancestral con metodologías científicas. Este trabajo permitió reconocer la riqueza natural de las zonas protegidas y reafirmar la relación directa entre conocimiento y conservación.
Los resultados de 2025 evidencian que la sostenibilidad ambiental solo es posible cuando también existe sostenibilidad social. La experiencia demuestra que los programas de conservación son más efectivos cuando fortalecen a quienes habitan los territorios, promueven ingresos dignos, garantizan participación y protegen la biodiversidad a partir del trabajo colectivo.
Masbosques cerró el año con más de 190 mil hectáreas bajo esquemas de conservación mediante Pago por Servicios Ambientales, más de mil hectáreas en proceso de restauración ecológica, cerca de 200 alianzas ambientales y avances significativos en la Amazonía bajo proyectos REDD+, reafirmando que el futuro ambiental de Colombia se construye con las comunidades como aliadas principales.
“La experiencia de 2025 nos deja un mensaje claro: la conservación solo es sostenible cuando pone a las comunidades en el centro. Proteger la naturaleza es también fortalecer a quienes habitan y cuidan los territorios”, dijo Jaime Andrés García, director ejecutivo de Masbosques.
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