Por Natalia Montoya Cardona.
Bajo el peso de su propio color,
dos fucsias se inclinan como cuerpos que saben
el lenguaje secreto de la caída.
Modulan, vacilan, circundan;
la cercanía es acaso un presagio.
Son dos, juntas, en la breve eternidad del tallo,
meciéndose en un pacto de rosa y sombra,
como manos que guardan un secreto.
¿Es la piel la raíz?
Y apenas se rozan entrelazadas en el viento,
mientras el mundo se pierde en su equilibrio.
Se abrazan, pero no se entregan
y las palabras se consagran
en un silencio dulce que no se nombra,
como un murmullo de alas en la tarde,
a orillas de un vuelo pausado.
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Empiezan a florecer las respuestas
«Mientras el plan de choque aterriza en decretos y líneas de crédito concretas, la recomendación de fondo no cambia: ganar eficiencia y entender los costos propios sigue siendo la única palanca que cada empresa controla por completo».
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Librería El Licenciado: 10 años haciendo de los libros un lugar de encuentro
«Hoy, cuando la librería cumple diez años, puede decirse que El Licenciado es un lugar donde no solo se compran libros, sino donde también se habitan. Un espacio en el que suceden múltiples actividades y en el que cualquier persona puede encontrar un lugar para leer, conversar y compartir».
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Por los 10 de El Licenciado
«Una librería […] permanece viva gracias a quienes la habitan […] Gracias a quienes preguntan, recomiendan, hojean sin prisa, vuelven meses después para contar cómo terminó aquella novela o llegan con un niño de la mano para enseñarle que entre los estantes también se aprende a mirar el mundo».


