Antioquia cuenta por primera vez con estudios detallados de susceptibilidad, amenaza, vulnerabilidad y riesgo por incendios forestales. El análisis fue desarrollado por el Dagran en conjunto con la Universidad de Medellín, con el fin de fortalecer la planificación y la gestión del riesgo en los municipios priorizados por su alta exposición a este tipo de emergencias.
El estudio se centró en municipios como Cáceres, Tarazá, Vegachí, Segovia, Maceo, Caracolí, San Juan de Urabá, Necoclí y Campamento, territorios donde se buscó identificar las causas de los incendios forestales y definir acciones de mitigación.
Según explicó el director encargado del Dagran, Carlos Mario Zuluaga Gómez, las subregiones con mayor recurrencia de incendios forestales son el Oriente, el Suroeste y el Valle de Aburrá, especialmente en zonas como el cerro Quitasol en Bello y la ensenada de Rionegro en Necoclí. Las mayores afectaciones históricas se concentran en Urabá y Occidente.
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En los últimos 29 años, Antioquia ha registrado 1 874 incendios forestales, con 19 517 hectáreas afectadas. El 70 % de los casos ocurrió entre enero y marzo, periodo de menor lluvia. El estudio analizó además 70 108 anomalías térmicas para determinar la recurrencia y la intensidad del fuego, lo que permitió identificar dos épocas de mayor riesgo: una temporada fuerte que inicia en diciembre, alcanza su punto crítico en marzo y disminuye en abril; y un segundo ciclo, más leve, entre julio y septiembre.
En cuanto a vulnerabilidad, el Valle de Aburrá se clasifica como la zona con menor riesgo estructural gracias a su fortaleza institucional y su menor vulnerabilidad social y económica. En contraste, el Bajo Cauca, el Magdalena Medio y el Nordeste presentan los niveles más altos de vulnerabilidad, pues más del 40 % de su territorio se ubica en categorías de alta y muy alta vulnerabilidad. Además, el 60 % del departamento mantiene prácticas tradicionales de quema para manejo agrícola, lo que incrementa el riesgo.
El estudio permitirá a los municipios actualizar sus instrumentos de gestión del riesgo, como los Planes Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres y las Estrategias de Respuesta a Emergencias, con énfasis en los escenarios de incendios forestales. También facilita la identificación de zonas críticas, el monitoreo de coberturas vegetales y la localización de materiales combustibles.
El Dagran recordó que, en articulación con SAMA, ha impulsado procesos de formación comunitaria para que las personas sepan cómo actuar ante una emergencia. Durante diciembre, la entidad refuerza campañas para prevenir incendios y promover una Navidad segura.
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Además, se invita a los municipios a fortalecer estrategias comunitarias como la construcción de viveros con especies nativas, especialmente en territorios con pérdida significativa de cobertura vegetal como Necoclí, Turbo y Zaragoza.
Para conocer más detalles de este estudio puede ingresar a la página del Sistema de Información de Gestión del Riesgo de Desastres del Dagran.
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